Al servicio del Evangelio y de la Cultura

 

  • EL SEÑOR ESTÁ CERCA DE CUANTOS LO INVOCAN

    Salmo 145, 18.

    Cerca está Yahvé de los que lo invocan,

    de todos los que lo invocan con sinceridad.

  • CUANDO TIENES POCA ESPERANZA

    2 Pedro 1, 16-21.

    Les hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad. Porque recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime gloria le dirigió esta voz: "Este es mi hijo muy amado en quien me compadezco." Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con él en el monte santo.

     

    LA PALABRA DE LOS PROFETAS

    Y tenemos también la firme palabra de los profetas, a la cual hacen bien en prestar atención, como a lámpara que luce en lugar oscuro, hasta que deslumbre el día y se levante en sus corazones el lucero de la mañana. Pero, ante todo, tengan presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres, movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.

  • CUANDO QUIERES CRECER EN LA CARIDAD

    1 Corintios 13, 1-13

    Aunque hable de las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo claridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tenga el don de la profecía, y conozca todos los misterios y toda la ciencia; aunque tenga plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque reparta todos mis bienes, y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada le aprovecha.

    La caridad es paciente, es amable; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra con la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.

    La caridad no acaba nunca.

    Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial es nuestra profecía. Cuando venga lo perfecto desaparecerá lo parcial.

    Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, deje todas las cosas de niño. Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.

    Ahora subsisten la fe, la esperanza la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.

  • CUANDO ESTÁS DESALENTADO

    Salmo 91. Bajo las alas divinas

     

    El que habita al amparo de Elyón

    y mora a la sombra de Shaddai,

    diga a Yahvé: "Refugio, baluarte mío,

    mi Dios, en quien confío".

     

    Púes el te libra de la red del cazador,

    de la peste funesta;

    con sus plumas te protege,

    bajo sus alas hallas refugio:

    escudo y armadura es su fidelidad.

     

    No temerás el terror de la noche,

    ni la saeta que vuela de día,

    ni la peste que avanza en tinieblas,

    ni el azote que devasta a mediodía.

     

    Aunque caigan mil a tu lado

    y diez mil a tu derecha,

    a ti no te alcanzará.

    Basta con que fijes tu mirada,

    verás la paga de los malvados,

    tú que dices: "Yahvé es mi refugio",

    y tomas a Elyón por defensa.

     

    El mal no te alcanzará,

    ni la plaga se acercará a tu tienda;

    que él ordenará a tus ángeles

    que te guarden en todos tus caminos.

     

    Te llevarán ellos en sus manos,

    para que en piedra no tropiece tu pie;

    pisarás sobre el león y la víbora,

    hallarás al leoncillo y al dragón.

     

    Puesto que me ama, lo salvaré,

    lo protegeré, pues me reconoce.

    Me llamará y le responderé,

    estaré a su lado en la desgracia,

    lo salvaré y lo honraré.

    Lo saciaré de larga vida,

    haré que vea mi salvación.

  • CUANDO DIOS PARECE ESTA LEJOS

    Salmo 139.

    Homenaje a Aquel que lo

    sabe todo

     

    Del maestro de coro. De David. Salmo.

    Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;

    sabes cuándo me siento y me levanto,

    mi pensamiento percibes desde lejos;

    de camino o acostado, tú lo adviertes,

    familiares te son todas mis sendas.

     

    Aún no llega la palabra a mi lengua,

    y tú, Yahvé, la conoces por entero;

    me rodeas por detrás y por delante,

    tienes puesta tu mano sobre mí.

    Maravilla de ciencia que me supera,

    tan alta que no puedo alcanzarla.

     

    ¿Adónde iré lejos de tu espíritu,

    adónde podré huir de tu presencia?

    Si subo hasta el cielo, allí estás tú,

    si me acuesto en el Seol, allí estás.

     

    Si me remonto con las alas de la aurora,

    si me instalo en los confines del mar,

    también allí tu mano me conduce,

    también allí me alcanza tu diestra.

     

    Si digo: "Que me cubra la tiniebla,

    que la noche me rodee como un ceñidor",

    no es tenebrosa la tiniebla para ti,

    y la noche es luminosa como el día.

    Porque tú has formado mi cuerpo,

    me has tejido en el vientre de mi madre;

    te doy gracias por tantas maravillas:

    prodigio soy, prodigios tus obras.

     

    Mi aliento conocías cabalmente,

    mis huesos no se te ocultaban,

    cuando era formado en lo secreto,

    tejido en las honduras de la tierra.

     

    Mi embrión veían tus ojos;

    en tu libro están inscritos

    los días que me has fijado,

    sin que aún exista el primero.

     

    ¡Qué arduos me resultan tus pensamientos,

    oh Dios, qué incontable es su suma!

    Si los cuento, son más que la arena;

    al terminar, todavía estoy contigo.

     

    ¡Oh Dios, si mataras al malvado,

    si los sanguinarios se apartaran de mí!

    Ellos que hablan de ti dolosamente,

    tus adversarios que profieren mentiras.

     

    ¿No odio, Yahvé, a los que te odian?

    ¿No me asquean los que se alzan contra ti?

    Los odio en el colmo del odio,

    los tengo por enemigos.

     

    Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón,

    examíname, conoce mis desvelos.

    Que mi camino no acabe mal,

    guíame por el camino eterno.

  • CUANDO TE FALTAN LAS FUERZAS

    Isaías 43, 1-7. Liberación de Israel

     

    Ahora, así dice Yahvé,

    el que te ha creado, Jacob,

    el que te ha plasmado Israel.

    "No temas, que yo te he rescatado,

    te llamé por tu nombre, y eres mío.

    Si cruzas las aguas, yo estoy contigo,

    si pasas por los ríos, no te hundirás.

    Si andas sobre brasas, no te quemarás,

    la llama no te abrasará.

    Por que yo soy Yahvé, tu Dios,

    el Santo de Israel, tu salvador.

    Entregue a Egipto como rescate por ti,

    a Cus y Sebá en tu lugar,

    dado que eres precioso a mis ojos,

    eres estimado, y yo te amo.

    Pondré a la humanidad en tu lugar,

    a pueblos en pago de tu vida.

    No temas, que yo estoy contigo;

    desde Oriente haré volver tu raza,

    y desde Poniente te reuniré.

    Diré al Norte: ‘Dámelos’;

    y al Sur: ‘No los retengas‘.

    Trae a mis hijos de lejos,

    a mis hijas del confín de la tierra;

    a los que son llamados por mi nombre,

    a los que para mi gloria creé,

    a los que plasmé y formé."

  • CUANDO ALGUIEN TE OFENDE

    Salmo 56. El fiel no sucumbirá.

    Del maestro de coro.

    Según:"La opresión de los príncipes lejanos". De David.

    A media voz. Cuando los filisteos se apoderaron de él en Gat.

     

    Misericordia, oh Dios, que me pisan,

    me atacan y me oprimen todo el día.

    Todo el día me pisan mis enemigos.

    son muchos los que me atacan desde la altura.

     

    El día en que me temo, en ti confío.

    En Dios, cuya palabra alabo,

    en Dios confío y ya no temo,

    ¿qué puede hacerme un mortal?

     

    Todo el día retuercen mis palabras,

    sólo planean daño contra mí;

    se conjuran, se ocultan, siguen mis pasos,

    tratando de acabar con mi vida.

    ¿Escaparán después de tanta iniquidad?

    ¡Abate, oh Dios, a los pueblos con tu cólera!

    Tú llevas la cuenta de mi vida errante,

    ¡recoge mis lágrimas en tu odre!

    Entonces retrocederán mis enemigos

    el día en que te invoque.

     

    Yo sé que Dios está por mí.

    En Dios, cuya palabra alabo,

    en Yahvé, cuya palabra alabo,

    en Dios confío y ya no temo,

    ¿qué puede hacerme un mortal?

     

    Cumpliré, oh Dios, los votos que te hice,

    sacrificios te ofreceré de acción de gracias,

    pues rescataste mi vida de la muerte,

    para que marche en la presencia de Dios

    iluminado por la luz de la vida.

  • CUANDO ESTÁS PELEADO

    Colosenses 3, 12-17

    Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándonos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor les perdonó, perdónense también ustedes. Y por encima de todo esto, revístanse del amor, que es el broche de la perfección. Y que la paz de Cristo reine en sus corazones, pues a ella han sido llamados, formando un solo cuerpo. Y sean agradecidos.

    La palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza; instruidos y amonestados con toda sabiduría cantando a Dios, de corazón y agradecidos, salmos, himnos y cánticos inspirados. Todo cuanto hagan, de palabra y de obra, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

  • CUANDO OTROS TE HUMILLAN

    Romanos 8, 28-39. El plan de la salvación

    Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también los llamó; y a los que llamó, a esos también los justificó; a los que justificó, a esos también los glorificó.

     

    Himno al amor de Dios

    Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso, Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, e intercede por nosotros?

    ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó.

    Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestando en Cristo Jesús Señor nuestro.

  • CUANDO TE SIENTES SOLO

    Salmo 23. El Buen Pastor

    Salmo de David.

     

    Yahvé es mi pastor, nada me falta.

    En verdes pastos me hace reposar.

     

    Me conduce a fuentes tranquilas,

    allí reparo mis fuerzas.

    Me guía por cañadas seguras

    haciendo honor a su nombre.

     

    Aunque fuese por valle tenebroso,

    ningún mal temería,

    pues tú vienes conmigo;

    tu vara y tu cayado me sosiegan.

    Preparas ante mí una mesa,

    a la vista de mis enemigos;

    perfumas mi cabeza,

    mi copa rebosa.

     

    Bondad y amor me acompañarán

    todos los días de mi vida,

    y habitaré en la casa de Yahvé

    un sin fin de días.

  • CUANDO DESEAS AGRADECER A DIOS

    Salmo 127. Abandono en la Providencia.

    Canción de las subidas. De Salomón.

     

    Si Yahvé no construye la casa,

    en vano se afanan los albañiles;

    si Yahvé no guarda la ciudad,

    en vano vigila la guardia.

     

    En vano se levantan temprano

    y después retrasan el descanso

    los que comen pan con fatiga,

    ¡si se lo da su amado mientras duerme!

    La herencia de Yahvé son los hijos,

    su recompensa el fruto del vientre;

    como flechas en mano de un guerrero

    son los hijos de la juventud.

     

    Feliz el varón que llena

    con ellas su aljaba;

    no se avergonzará cuando litigue

    con sus enemigos en la puerta.

  • CUANDO BUSCAS LA PAZ

    Mateo 11, 28-30. Jesús, maestro bondadoso

     

    "Vengan a mí todos los que están fatigados y sobrecargados, y yo les daré un descanso. Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera."

  • CUANDO QUIERES QUE EL SEÑOR SEA TU LUZ

    Salmo 26. Plegaria del inocente

    De David.

     

    Hazme justicia, Yahvé,

    que llevo una vida íntegra.

    Si me apoyó en Yahvé no vacilo.

     

    Escrútame, Yahvé, ponme a prueba,

    aquilata mi conciencia y mi corazón,

    que tengo presente tu amor

    y te soy fiel en la vida.

     

    No ando mezclado con falsos,

    ni me dejo acompañar de hipócritas;

    odio las reuniones de malhechores,

    no me mezclo con malvados.

    Lavo y purifico mis manos,

    doy vueltas a tu altar, Yahvé,

    pronunciando la acción de gracias,

    pregonando todas tus maravillas.

    Amo, Yahvé, la belleza de tu Casa,

    el lugar donde se asienta tu gloria.

     

    No dejes que muera entre pescadores,

    que acabe mi vida entre asesinos,

    con sus manos llenas de infamia

    y su diestra repleta de soborno.

     

    Yo, en cambio, llevo una vida íntegra,

    rescátame, ten piedad de mí;

    mi pie sigue el camino recto,

    en la asamblea te bendeciré, Yahvé.

  • CUANDO TU FÉ ES DÉBIL

    Hebreos 11, 1-39

    La fé es garantía de lo que se espera; la Prueba de lo que no se ve. Por ella fueron alabados nuestros mayores.

    Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, lo visible, de lo invisible.

    Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio mejor que el de Caín, por ella fue declarado justo, con la aprobación que dio Dios a sus ofrendas; y por ella aunque muerto, sigue hablando.

    Por la fé, Henoc fue trasladado, sin ver la muerte y no se halló porque lo trasladó Dios. Pero aún antes de traslado, recibió el testimonio de haber agradado a Dios. Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan.

    Por la fe, Noé, advertido sobre lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe. Por la fe, Abrahán, al ser llamado por Dios,obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió para el sin saber a dónde iba. Por la fe peregrinó hacia la Tierra prometida como extranjero, habitando en tiendas lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas. Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe, también Sara recibió, aún fuera de la edad apropiada vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía. Por lo cual también de uno solo y ya marcado por la muerte, nacieron hijos, numerosos como las estrellas del cielo, incontables como la arena de las playas.

    En la fe murieron todos ellos sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose peregrinos y forasteros sobre la Tierra. Los que así hablan, claramente dan a entender que van en busca de una patria; pues si pensaban en la que habían abandonado, podían volver a ella. Por el contrario aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios, pues les tenía preparada una ciudad.

    Por la fe de Abrahán, sometido a la prueba, ofreció a Isaac como ofrenda, y el que había recibido las promesas, ofrecía a su único hijo, respecto del cual se había dicho: Por Isaac tendrás descendencia. Pensaba que poderoso era Dios aún para resucitarlo de entre los muertos. Por eso lo recobró como símbolo. Por la fe, bendijo Isaac el futuro de Jacob y Esaú. Por la fe, Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de José, y se postró apoyado en el extremo de su bastón. Por la fe, José, al final de la vida, evocó el éxodo de los israelitas, y dió ordenes respecto de sus huesos. Por la fe, Moisés, recién nacido, fue durante tres meses ocultado por sus padres, pues vieron que el niño era hermoso y no temieron el edicto del rey.

    Por la fe, Moisés, ya adulto, rehusó ser llamado hijo de la hija del Faraón, prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado, estimando como riqueza mayor que los tesoros de Egipto, el oprobio de Cristo, porque tenía los ojos puestos en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin temer la ira del Rey; se mantuvo firme como si viera al invisible. Por la fe, celebró la Pascua e hizo la aspersión de la sangre para que el Exterminador no tocase a sus primogénitos. Por la fe, atravesaron el Mar Rojo como por tierra firme; mientras que los egipcios, al intentarlo, se ahogaron.

    Por la fe se derrumbaron los muros de Jericó, después de ser rodeados por siete días. Por la fe, la prostituta Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores.

    Y ¿a qué continuar? Pues me faltaría tiempo si hubiera que hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. Éstos por la fe, sometieron reinos, administraron justicias, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones; apagaron la violencia del fuego, escaparon al filo de la espada, curaron de sus enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros; algunas mujeres recobraron resucitados a sus muertos. Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor; otros soportaron la prueba de burlas y azotes, de cadenas y prisiones. Fueron apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados, ¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por grutas y cavernas. Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas.

CITAS BÍBLICAS PARA ORAR

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